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Nombres y entidades
Gil y Gil Maltrana, Gumersindo
Nombres · 1857-1918

Nació en Vivanco de Mena en 1857, lugar donde permaneció su casa solariega, y cursó estudios de derecho en la Universidad Central de Madrid. Tras su formación ejerció brevísimamente la abogacía y afinó sus objetivos.

Se afilió al partido conservador y representó al distrito de Villarcayo en la diputación provincial de Burgos durante ocho años. Pasado ese tiempo obtendrá su acta de diputado por la circunscripción de Villarcayo desde 1891 hasta su muerte en 1918. También es cierto que algún de esas veces fue elegido gracias al artículo 29.

Fue nombrado director general de Comercio, Industria y Navegación en el año de 1911 bajo las órdenes del gobierno del señor Dato y el apoyo de Sánchez de Toca. Cargo del que dimitió al poco tiempo. Se le sustituyó por el exdiputado D. Nicanor de las Alas Pumariño, maurista.

Tras fallecer en su casa de Madrid el 25 de septiembre de 1918 por una afección de hígado la prensa se prodigó en condolencias a su hermano.

Barrio y Mier, Matías
1844-1909

Jurista y político carlista, catedrático de Geografía Histórica en la Universidad de Zaragoza, de Derecho Romano en Valencia, de Derecho civil en Oviedo y de Historia del Derecho en la Universidad Central. También fue profesor de la Universidad literaria de Vitoria y de la Universidad carlista fundada en Oñate, ocupando el cargo de corregidor de Vizcaya. Privado de la cátedra de Zaragoza fue desterrado a Paris (1876-1877), donde “se dedicó a perfeccionar sus estudios en la carrera de Derecho”. Decano de Derecho en Oviedo y Madrid. Diputado al Congreso por Cervera de Pisuerga (Palencia) en varias legislaturas.
A partir del año 1891 hasta su muerte —salvo una sola legislatura— presidió la brillante Minoría carlista en la Cámara popular, representando al distrito mencionado en líneas anteriores, y en 7 de diciembre de 1899 Carlos VII le dio la Delegación de la Causa en sustitución del Marqués de Cerralbo.

El Correo Español
1888-1922

El Correo Español fue un periódico carlista fundado en 1888 por el periodista Luis María de Llauder como órgano de la Comunión Tradicionalista y publicado hasta 1921. Fue impulsado, entre otros, por el marqués de Cerralbo. Tras la escisión integrista, el periódico desarrollaría un papel muy importante en la reorganización del carlismo.
Tras la desautorización de La Fe y la rebelión de El Siglo Futuro, el partido carlista quedó en Madrid sin órgano oficial, y aunque El Correo Catalán lo era oficioso, Don Carlos sintió la necesidad de llenar el vacío y encargó la creación de este periódico a Luis María de Llauder. El periódico vio por primera vez la luz el 26 de septiembre de 1888, y al frente de su primera plana publicaba una carta del caudillo carlista a Llauder.
Comenzó a imprimirse en la casa de Mariano Minuesa de los Ríos, en la calle de Miguel Servet. Joaquín Aranda, redactor de El Correo Español, relataría años después la escasez de personal y medios con que nacía el periódico.
Por fin quedaron organizadas redacción y administración, y se pudo empezar a publicar el nuevo periódico el 26 de Septiembre de 1888, con el título de El Correo Español.
En 1890 pasó la dirección a Juan Vázquez de Mella, que publicó durante varios años destacados artículos doctrinales sobre fueros, regionalismo y otras materias sociales, religiosas e históricas.
En 1896 Ricardo Hernández instaló una imprenta para servicio del periódico en la misma casa de la calle de la Concepción Jerónima, 15 y 17, en que estaba establecida la redacción del periódico; volvió dos años después a la primitiva imprenta, y en 1906 se editó en la de la Gaceta, de Victorino Prieto, cercana a la redacción, hasta que en 1910 el considerable aumento de tirada exigió una rotativa y se trasladó a la imprenta de Domingo Blanco, en espera de terminar la Casa de los Tradicionalistas y los talleres que los suscriptores y favorecedores del diario prepararon en la calle de Pizarro, donde se instalaría El Correo Español desde 1912.
En su primera época, fueron destacables sus cartas de Venecia, firmadas por Marcos Laguna (seudónimo de Francisco Melgar); las de Berlín y Nueva York, y la sección «Política suelta».

Publicó números extraordinarios dedicados a temas como la Semana Santa, fiestas carlistas como los Mártires de la Tradición, el descubrimiento de América o Luis XVI.
Cuando los sucesos de Badalona en 1900 el diario fue suspendido y se sustituyó durante dos meses por El Vigía Español. Más tarde se instaló en la finca llamada Casa de los Tradicionalistas, adquiriendo máquinas modernas para la época, rotativa de cuatro, seis y ocho páginas, linotipias y demás necesidades de un buen taller tipográfico.
El 4 de noviembre de 1905, día de San Carlos Borromeo (onomástica del pretendiente), el diario publicó en primera plana un homenaje a Don Carlos en el que denunciaba contundentemente la mala situación de España bajo el régimen liberal, por lo que el número fue denunciado y secuestrado por el gobierno, aunque finalmente se sobreseyó la causa en los tribunales.
Durante esta época Severino Aznar dirigió la página social del diario, la primera de tal índole que se publicó en España.
Con motivo de la Primera Guerra Mundial, realizó una campaña a favor de los Imperios Centrales para contrarrestar las simpatías por los Aliados del gobierno y garantizar la neutralidad de España en el conflicto. Gracias a ello el diario adquirió popularidad en Madrid y provincias, consiguiendo doblar la tirada. Durante varios años publicó «Hoja literaria», y luego «Los miércoles de El Correo Español
En 1919 el director Miguel Fernández siguió la escisión mellista y presentó su dimisión como director del periódico a Don Jaime, siendo destituidos todos los redactores mellistas. Sucederían en la dirección Melchor Ferrer y Arsenio de Izaga. El 30 de noviembre de 1921 cesó su publicación por orden de Don Jaime.